“Tecpetrol me dio una segunda familia”
Franchesca Renzullo dejó Venezuela en 2017 y encontró en el programa de Jóvenes Profesionales una oportunidad para crecer como ingeniera y construir lazos que hoy siente como familia. Una historia sobre los caminos que la energía abre para las nuevas generaciones.
Oriunda de Venezuela e ingeniería mecánica de formación, Franchesca Renzullo llegó a la Argentina en 2017 y poco después se incorporó a Tecpetrol a través del programa de Jóvenes Profesionales. Hoy es Plant Operations Manager en Los Toldos II Este y destaca cómo la compañía le abrió un espacio para crecer profesionalmente y construir amistades que se convirtieron en familia.
La capacidad de adaptarse con facilidad a los desafíos marcó el recorrido de Franchesca. Hoy con 31 años sonríe al recordar sus primeros pasos en la Argentina. Así como adoptó rápidamente el mate y el asado, también pudo adaptarse al diagrama 14x14 en Fortín de Piedra y, más tarde, instalarse definitivamente en Neuquén. Mientras habla, hace gestos con las manos como quien organiza mentalmente cada etapa de su vida.
“Hoy soy responsable de la gestión y planificación operativa de la futura planta de procesamiento”, dice con un brillo en los ojos que mezcla orgullo y entusiasmo.
Te formaste como ingeniera mecánica, ¿cómo te incorporaste al mundo de la energía?
-Estudié en la Universidad Central de Venezuela y comencé mi carrera en una empresa de equipos de aire acondicionado y refrigeración industrial en Caracas. Cuando llegué a Argentina, primero trabajé en una contratista de YPF dedicada a servicios y construcción en La Plata. Más tarde, me postulé desde Techint Careers y me llamaron para ingresar a Tecpetrol como Joven Profesional en el área de PAD, un sector que recién se estaba formando.
Era un momento de muchísima actividad en Fortín de Piedra, donde operaban varios perforadores, equipos de fractura y coiled tubing. El sector nació para dar seguimiento a todos los equipos, reducir los tiempos muertos entre operaciones y aportar una mirada externa que pudiera detectar oportunidades de mejora.
En construcción.Franchesca tiene a cargo la planta en Los Toldos II Este, donde tiene una interacción constante con su equipo.
¿Cómo fue esa primera etapa en Tecpetrol?
Entré con una camada de 20 Jóvenes Profesionales para el sector. Aunque el traslado a Neuquén implicaba un régimen de 14x14, me interesaba mucho trabajar en una empresa como Tecpetrol. Además, como mi familia estaba en Venezuela y tengo un hermano en Alemania, no tenía limitaciones para moverme. Lo disfruté, hice amistades y aproveché siempre los días libres para capacitarme o juntarme con amigos en La Plata.
¿Cómo fue tu adaptación a la vida en Neuquén?
Muy buena. Me gusta la provincia, sobre todo por la posibilidad de hacer actividades al aire libre y deportes. Con el tiempo armé un grupo muy sólido de amistades, con quienes paso cumpleaños, fiestas y fin de año. Hoy siento que tengo mi familia en Neuquén.
El mayor desafío, ¿fue el régimen laboral o el sector en formación?
El verdadero reto fue aportar valor en un sector nuevo, en una operación que ya estaba muy consolidada. La curva de aprendizaje fue rápida y las relaciones personales resultaron fundamentales para desarrollarme y sentirme cómoda en el trabajo.
¿Cómo describes tu día a día en el yacimiento?
Mi rutina es completamente distinta a la de una oficina. Estoy como responsable de planta en Los Toldos II Este, aunque todavía no hay una planta operativa, y me encanta ir al yacimiento: es un ambiente único, donde incluso podés desconectar recorriendo las instalaciones y luego retomar con energía renovada. Además, al ser menos que en una oficina, tenemos una interacción constante entre nosotros, que nos ayuda a resolver problemas concretos.
Actualmente, ¿cuáles son tus responsabilidades en Los Toldos II Este?
En esta etapa de ingeniería y construcción, me ocupo junto con el equipo de O&M de planificar y seguir el cronograma de los próximos 18 meses, consolidar el equipo de trabajo operativo de planta, adaptar los sistemas a la futura operación, garantizar la elaboración de la documentación operativa y trabajar para poder iniciar la puesta en marcha de las nuevas instalaciones en tiempo y forma. También debemos acoplar este nuevo desarrollo a los sistemas existentes.
Disfruto esta fase de planificación. Es como ver nacer un proyecto: crear un plan, seguirlo paso a paso y adaptarse a imprevistos. Para mí es un desafío personal porque venía de estar muy enfocada en la operación y ahora estoy más vinculada a la gestión.
Instalada en Neuquén. Las nuevas amistades se han consolidado como una nueva familia.
¿Cómo transitaste la pandemia?
Estaba en el área de Procesos, con base en la oficina que Tecpetrol tenía frente al aeropuerto. Viví el 70% de la pandemia trabajando desde casa. Fue una experiencia particular: compartí momentos con otros jóvenes profesionales que vivíamos en el mismo edificio y nos apoyamos mucho entre todos. El contacto con mi familia, a través de videollamadas, también se intensificó. Dentro de todo, pude llevarlo bien.
¿Qué significa ser joven profesional en Tecpetrol?
Creo que es parte de formar una familia, porque la integración es intensa. En todos los sectores en los que estuve como JP aprendí mucho, con una curva de aprendizaje súper rápida. Nunca tuve el problema de que no me pudieran dar la información o algo por el estilo, cosa que sí me pasó en otros trabajos. Y además te brinda la posibilidad de crecer bastante rápido, porque te dan espacio para que te hagas responsable de muchas tareas.
¿Cómo evaluás el trabajo de la compañía en materia de diversidad?
En lo personal siempre me sentí cómoda y respetada. Entré con varias compañeras y hoy se ven más mujeres en áreas que antes eran predominantemente masculinas. Veo que Tecpetrol tiene muchos programas abocados al tema. Cuando empecé Ingeniería Mecánica, éramos solo dos mujeres en toda la carrera; al graduarme, ya había un 20% más. Ese cambio también se refleja en la industria.
¿Cuál es tu mirada sobre la sustentabilidad en la industria energética y en Tecpetrol?
En los últimos años, la sustentabilidad dejó de ser un tema exclusivo del área de Ambiente para convertirse en una agenda transversal. Hoy las campañas e iniciativas involucran a los equipos operativos, alentando a proponer mejoras dentro de nuestras instalaciones. La conciencia ambiental es cada vez más visible, especialmente entre las nuevas generaciones.
En Tecpetrol también se implementan mejoras en infraestructura, como los paneles solares en galpones, y en los nuevos proyectos, como la planta que se está haciendo ahora, ya se incorpora la mirada ambiental desde el inicio.
¿Cómo viviste los procesos de feedback?
Nunca tuve devoluciones negativas fuertes; soy muy autocrítica y hago chequeos frecuentes para alinear expectativas. Empecé como Supervisora, después pasé a Ingeniera de planta y más tarde se dio la oportunidad de ser Jefa de Planta. De una planta chiquita que procesaba 300 m³/día de gas, pasamos a procesar 1000 m3/d; la pusimos en servicio y ahora estoy como responsable de una planta que va a llegar a procesar hasta 11.000 m3/d.
¿Y cómo fue la experiencia de dar feedback?
Siempre genera nervios. Intento que el feedback sea continuo, no solo en la instancia final.
Participaste en el programa de Reverse Mentoring. ¿Qué te aportó?
Me tocó trabajar con María Martha Rabasedas, Communications Director, y aprendí muchísimo. Es una experiencia muy buena, un espacio que te permite conocer gente con una gran trayectoria y fomenta la escucha activa de su parte.
¿Qué significa el liderazgo para vos y quiénes fueron tus referentes?
Liderar es acompañar: marcar objetivos, guiar y dar libertad para que cada quien en el equipo encuentre su propio camino. Mi referente es Pedro De Diego, NextGen Energy Operations Sr. Director. Como jefe me ayudó a crecer, a reconocer fortalezas y oportunidades, y a desarrollarme en lo profesional pero también en lo personal. Yo era muy introvertida y él supo ponerme en situaciones desafiantes, siempre acompañando, hasta que logré desenvolverme sola.
¿Cómo viviste tu adaptación cultural en Argentina?
La cultura argentina es muy avasallante. Te dan el asado, el mate y te ponen el partido de fútbol. Los argentinos saben integrar a las personas; son más informales. Al principio me costó saludar con un beso y a veces parecía mala onda, pero ya aprendí.
Finalmente, ¿qué consejos le darías a un joven profesional que viene de afuera y llega por primera vez a Neuquén para iniciar su carrera en Tecpetrol?
Le diría que esté dispuesto al cambio constante y que tenga apertura para integrarse. El trabajo es importante, tenemos objetivos que cumplir, esto es una empresa, pero integrarse a un equipo de trabajo y poder hacer buenas amistades está muy bueno.
La entrevista llega a su fin y Franchesca sonríe con la tranquilidad de quien sabe que todavía queda mucho por construir. Afuera, Neuquén la espera con su aire fresco de cordillera y las amistades que eligió como familia. En su relato, entre mates compartidos, jornadas intensas y nuevos desafíos, queda claro que el programa de Jóvenes Profesionales le dio más que una carrera: le dio un hogar.