“El techo se lo pone uno mismo”
Emiliano Katcoff cuenta cómo pudo crecer en la compañía desde que ingresó como practicante de verano en 2019. Hoy integra el equipo que verá funcionar Los Toldos II Este y asegura que el crecimiento depende en gran medida de la autogestión y de la iniciativa propia.
En los espacios comunes de las oficinas de Tecpetrol en Neuquén, la charla arranca con una sonrisa cómplice: al ver un sticker del Club San Lorenzo de Almagro pegado en una computadora cercana, Emiliano Katcoff, Facilities Specialist, confiesa, entre risas, que también es hincha del Ciclón. Se acomoda en una de las mesas del área de almuerzo, mientras se escuchan de fondo el murmullo de colegas y el ruido de los teclados funcionando. Frente al café recién servido, el entusiasmo es palpable: para él, su recorrido tiene la iniciativa personal como hilo conductor.
Emiliano estudiaba Ingeniería Eléctrica en la Universidad Nacional del Comahue, estaba por recibirse y se postuló para formar parte de las Prácticas Educativas de Veranos (PEV) en Tecpetrol.
“Tenía muchas ganas de aprender en un contexto real, porque la facultad te da una base teórica, muy útil, pero quería entender cómo funciona una empresa tan grande como las del Grupo Techint”, cuenta. “Sentí que la práctica era ese primer paso, un espacio para conocer la dinámica y también para descubrir hacia dónde quería orientar mi carrera”, agrega.
“Tengo que esforzarme para tener un poco más para ganarme el puesto fijo”, decía Emiliano sobre el proceso de performance; hoy lo ve diferente.-
Durante esas vacaciones de verano se integró a un equipo en Fortín de Piedra, aunque no lo consideró un sacrificio. “Llegué en enero al yacimiento que hacía poco se había puesto en marcha. No lo conocía y me impactó la magnitud”, describe el “volumen de gente impresionante, cada uno haciendo su trabajo y aportando a la cadena de valor”.
Los primeros meses, le tocó recorrer la planta con el casco puesto y un cuaderno en la mano. “Me tocaba armar listados de equipos críticos, levantar información y cruzar datos. A veces servía lo que encontraba y otras no, pero destaco la voluntad y la actitud de dar una mano”, describe.
“Desde el inicio entendí que la dinámica era la autogestión: moverse por cuenta propia, pensar en cómo ayudar y acercarse a líderes para que te acompañen. En definitiva, depende de uno: el techo lo ponés vos”.
Con ese espíritu, hoy Emiliano se alista para participar del proyecto más ambicioso de Tecpetrol, Los Toldos II Este.“Tengo claros mis objetivos: cuidar, optimizar y trabajar en los costos. En definitiva, la palabra que mejor lo define es desafío, en lo personal y en lo profesional”.
Un andar constante
Emiliano pasó de practicante a pasante, un salto que le permitió adquirir nuevas herramientas y, al mismo tiempo, terminar sus estudios. Como PEO (Práctica Educativa Ordinaria) part-time en Mantenimiento, aprendió mucho más que a usar SAP: que el contexto puede cambiar y que requiere su adaptación. Fue una etapa marcada por la pandemia y el trabajo remoto, que desafiaron las reglas conocidas del mundo laboral.
Sin embargo, Emiliano destaca algo que para él define a Tecpetrol: “No hay colegas que oculten información ni que se guarden lo que saben; siempre hay disposición para explicar y acompañar. Me tocó gente muy buena, y eso, para mí, es un gran rasgo de esta empresa: la apertura de las personas para enseñarte”, reflexiona hoy.
El aprendizaje constante lo llevó a enfrentarse a retos mayores: desde sistemas complejos hasta la necesidad de diseñar procesos prácticos para usuarios en campo. Todo era nuevo, pero la confianza en su propio crecimiento lo mantenía motivado.
“En lo laboral, fue un gran desafío implementar estrategias de planificación de Mantenimiento para que los procesos fueran más automatizados. Manejaba sistemas y planillas complejas, a la vez que debía interactuar con los usuarios que después iban a gestionar esos planes”, detalla. “Había que buscar la forma de que les resultara práctico y cómodo en el día a día, y eso me obligó a aprender mucho”, completa.
Durante los primeros años, el proceso de evaluación de performance también formó parte de los aprendizajes. “A veces coincidís y otras no, pero lo importante es entender el porqué. Creo que el feedback siempre deja una oportunidad de mejora y la clave está en la forma de la devolución. Lo que no sirve es que te pongan un tres sin explicación. En definitiva, son las reglas de juego”.
Redoblar el rumbo
Emiliano había aportado a la compañía con toda su energía, pero ya no había vacante de JP en el área en la que se había desempeñado hasta entonces. “Incluso llegué a evaluar alternativas afuera: tuve entrevistas en empresas del rubro energético”, concede. Finalmente, llegó la oportunidad de rotar de sector: “Decidí quedarme: lo charlé con mi familia y aposté a mi intuición”, completa.
Ese cambio lo llevó a nuevos yacimientos como Agua Salada y Los Bastos, con proyectos que exigían un control estricto de costos, contratos y equipos. Allí fue donde adquirió la experiencia que la fueron formando en un camino más trazable, con objetivos concretos y tiempos definidos: Los Toldos II Este.
“Es un desafío enorme para Tecpetrol y para mí. Hoy me toca ser referente de una parte del proyecto y es muy valioso poder hacerlo en algo tan grande, junto a una empresa como Techint E&C y en un yacimiento tan lejano, con todas las dificultades que eso implica. Me siento desafiado tanto en lo técnico como en mi capacidad de gestión por el contexto y su magnitud”, admite.
La entrevista llega a su fin. Emiliano se levanta de la mesa con la calma de quien sabe que aún queda mucho por construir. Afuera lo esperan sus colegas, los planos y las reuniones, y un futuro que lo apasiona tanto como el club de sus amores. Entre risas y detalles del entorno de oficina, queda claro que, como dice él, “el techo lo pone uno mismo”.