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Educación que transforma oportunidades: las historias detrás de las Becas Roberto Rocca de Tecpetrol

En la Amazonía de Ecuador, Nathalia y Jahir comparten el esfuerzo por completar sus estudios y superarse con miras al futuro. Gracias a las Becas Secundarias Roberto Rocca otorgadas por Tecpetrol, forman parte de los 39 jóvenes en Ecuador que reciben apoyo para seguir aprendiendo y desarrollar su potencial.

“Tengo 17 años y estoy en el último tramo del bachillerato. Me gustaría ser ingeniera y, para lograrlo, me tengo que mudar a otra ciudad”, cuenta Nathalia Salinas. “A mí me falta un tironcito para terminar la escuela y no me resulta fácil. A veces estoy cansado porque salgo a trabajar con mi papá”, explica Jahir Troncoso. Aunque no se conocen, Nathalia y Jahir tienen muchas cosas en común: las excelentes notas en la escuela, el sueño de continuar estudiando y la actitud que los llevó a aplicar a las Becas Secundarias Roberto Rocca y conseguirla.

La situación no es fácil para ellos. Nathalia cursa la especialidad de Electromecánica en la Unidad Educativa Pacayacu y está moviendo cielo y tierra para encontrar la forma de costear su viaje a Quito y la estadía que le permita ingresar a la universidad de ingeniería.

Después de la escuela, Jahir trabaja con su papá cortando madera.-

“Es el tercer año consecutivo que recibo la ayuda económica de Tecpetrol y estoy ahorrando todo para poder continuar con mis estudios. Yo quiero dar todo de mí para que mi mamá se sienta orgullosa. Trato de honrarla. Ella nos crió sola a mi hermano y a mí, y me ha inspirado a que sea buena en el estudio y a que siempre me esfuerce en hacer lo correcto”, cuenta Nathalia.

Este año, las Becas Secundarias Roberto Rocca de Ecuador alcanzaron a 32 chicos de la Unidad Educativa Pacayacu y a 7 de Unidad Educativa Dureno. Darwin Vega, Community Relations Specialist, explica que para otorgar esta contribución económica, cada estudiante debe tener un promedio de 8,50 en la escuela, pasar una prueba de matemática y mostrar una actitud de esfuerzo y compromiso. A su vez, se evalúa su situación socioeconómica con el objetivo de ayudar a jóvenes de bajos recursos.

Jahir Troncoso, que cursa Informática de la Unidad Educativa Dureno, recibió por primera vez la beca y también tiene muy claro en qué la va a usar. Para terminar el secundario, los estudiantes deben diseñar e implementar un proyecto relacionado con su especialización que deje un beneficio para la escuela.

Nathalia se presentó a las Becas con el aliento de su familia y comunidad educativa.-

“Para armar este trabajo final debemos contar con dinero, y yo tenía miedo de no conseguirlo. Salgo varios días de la semana, además de sábados y domingos, a cortar madera en el bosque con mi papá que luego vendemos. De eso vive nuestra familia y no hubiera sido fácil disponer de un extra para graduarme. Decidí guardar la plata de la beca para usarla en el último año en la escuela y así poder completar mis estudios. Mi sueño es ser policía y trabajar en mi comunidad”, cuenta con orgullo.

El evento de la entrega de las becas contó con mucha concurrencia porque tanto los padres como los maestros estuvieron presentes para acompañar a sus hijos en un momento tan especial. Muchos dejaron de lado sus labores diarias para abrazar a los estudiantes a medida que recibían el reconocimiento.

La confianza en uno mismo

Cuando llegó a su escuela la noticia de que se podía postular para las becas, Nathalia no se animaba a hacerlo. “Los profesores me dieron ánimo porque vieron todo el esfuerzo que hago. Siempre creyeron en mí así que me lancé. Me puse muy nerviosa y, así y todo, lo logré no sólo una sino tres veces (risas). Se siente bonito recibir este reconocimiento porque significa que otras personas, aparte de mi familia, ven todo lo que hago para salir adelante”, comenta.

“Se siente bonito recibir este reconocimiento porque significa que otras personas, aparte de mi familia, ven todo lo que hago para salir adelante”, Nathalia Salinas.

A Jahir también le costó animarse y, al igual que Nathalia, contó con el apoyo de sus docentes y familiares. “Durante el proceso de solicitud, a veces pensaba que lo iba a lograr y a veces no”, cuenta entre risas. “Cuando me dieron la beca, me puse muy contento y me sentí orgulloso. Si algún compañero me pregunta, seguro que le digo que se presente también”, enfatiza.

Compromiso para destacar

El trabajo que Tecpetrol realiza en Ecuador no pasa desapercibido. En los premios GAIA-SPE 2026, la Society of Petroleum Engineers (SPE) le otorgó un reconocimiento en la categoría de Educación por un proyecto liderado por Darwin Vega, llamado “Impulso educativo integral, becas y formación técnica para el desarrollo sostenible de jóvenes en Sucumbíos”.

En esta edición de los galardones, 11 empresas de la industria energética presentaron 29 iniciativas vinculadas a la sostenibilidad.

Darwin Vega recibe el premio entregado por la SPE.-

Darwin recalca que los programas educativos que se aplican en Ecuador transforman la vida de las personas: “Yo me siento muy contento que desde Tecpetrol brindemos este tipo de ayuda. Me conmueve mucho escuchar las historias de los chicos y me llena el alma poder darles una mano. Seguiremos adelante ofreciendo todo el apoyo que podamos”.

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