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Los Bastos, paraíso para paleontólogos

El hallazgo de restos fósiles cerca de un antiguo pozo puso al paraje en el mapa de los científicos. Un estudio estima que allí vivió hace 88 millones de años una especie gigantesca de dinosaurio hasta ahora desconocida.

La cuenca neuquina, famosa en las noticias mundiales sobre hallazgos de restos fósiles, ya figuraba entre los cinco sitios más importantes en cuanto a descubrimientos, cuando el aviso de un trabajador del yacimiento de Los Bastos convirtió a esta zona específica en un nuevo paraíso para los paleontólogos. Fue en abril de 2017 cuando un colaborador de Tecpetrol, recorría los cañadones de una zona no tan explorada y avistó entre las rocas algo que le llamó la atención. En realidad, ya había tenido dudas respecto a “cosas raras” en ese paisaje tan familiar en sus 15 años de trabajo en la industria, pero esta vez alertó a la Dirección Provincial de Patrimonio Cultural. Pronto se conformó una comisión los científicos se aventuraron a través de una picada, y después por un camino a pie hasta el sitio indicado.

“Lo que según él eran huesos, para nosotros fue un nivel fosilífero: varios huesos metidos en la roca”, destaca Flavio Ballardini, el paleontólogo que recibió la alerta y comandó la campaña. El hallazgo se dio en la llamada Formación Portezuelo, bien conocida por producir un registro fósil de vertebrados abundante y diversificado, no solo de dinosaurios sino de reptiles e invertebrados, de 88 millones de años de antigüedad. Sin embargo, por las características del terreno era habitual toparse con restos incompletos. “Solían encontrarse astillas sin valor científico, cuando aquí había todo un nivel con varios huesos de un supuesto dinosaurio de grandes dimensiones”, completa Ballardini, que encabeza el equipo que firmó el estudio publicado en Journal of South American Earth Sciences.

The paleontologists painstakingly extracted the fossilsusing the natural gullies and creeks in the field.

“Los huesos presentan un conjunto de características morfológicas que nos permiten referirnos a un saurópodo titanosaurio”, expresa el paper, el primero del Museo de Ciencias Naturales de Senillosa, que se creó para conservar y exhibir este hallazgo. A partir de la revelación, se organizaron entre 2017 y 2019 más de seis campañas en las que colaboró Tecpetrol. Martillos neumáticos, picos y mazas en el campo alejaban la imagen bucólica del paleontólogo que despeja con pinceles los restos. “Hicimos la excavación, rescatamos huesos, pero también aprovechamos para explorar y encontramos mucho más: en un radio de dos kilómetros señalamos diez sitios con huesos interesantes”, relata Ballardini, quien cambió Italia por la Patagonia a raíz de su pasión por los dinosaurios. “Ahora ya tenemos a Los Bastos en el mapa como un yacimiento importante”. Se estima que el terreno con potencial fosilístico alcanza unos 60 kilómetros cuadrados.

Un museo para Senillosa

A medida que el rescate se hacía más exitoso, surgió la inquietud sobre su destino. Primero viajaron a Neuquén los restos de este dinosaurio saurópodo de cuatro patas, y cuello y cola largos, conocidos como los gigantescos. Pero la comunidad de Senillosa comenzó las diligencias para crear, en un edificio del predio del ferrocarril, un nuevo museo que pudiese recibir todos los fósiles.

En poco tiempo el espacio les quedó chico. “Son animales de más de 20 metros de largo, de muchas toneladas de peso, con huesos gigantes”, detalla Ballardini, formado y doctorado en la Universidad del Comahue. “En la primera campaña ingresamos con un fémur de un metro y medio y una vértebra de más de 200 kilos, entonces llenamos ya el pequeño museo”, detalla. El museo abarca una sala de exhibición y un área de preparación (como llaman al taller donde se separan los huesos de las rocas), una oficina y un predio externo donde solían recibir visitas guiadas. “La idea es crecer, y con Los Bastos a 20 kilómetros va a ser muy fácil”, expresa Bellardini.

Un fémur de un metro y mediomás una vértebra de 200 kilos fruto del hallazgo, se exhiben en el Museo de Ciencias Naturales de Senillosa.

A partir de este hito, se fomenta el vínculo de los trabajadores de la zona con los paleontólogos, que dieron capacitaciones sobre cómo reconocer los restos fósiles en el terreno, lo que provocó que la lista de lugares a revisar creciera de manera notoria. “Una vez que entienden el valor científico de esto, algo se mueve”.

La dimensión del hallazgo no solamente está medida por la aparición de Los Bastos en el mapa paleontológico global sino por las expectativas respecto de la especie. “En esta formación, en esta antigüedad, se conocen dos especies de dinosaurios en toda la cuenca, y este pareciera que no es ninguna de las dos”, desliza Ballardini. “Probablemente vamos a tener una nueva especie que nos diga sobre estos ecosistemas de más de 88 millones de años atrás”.

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