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La oportunidad de América Latina en un mundo en transición

El escenario global abre una ventana para América Latina en energía e inversiones. En CERAWeek 2026, nuestro CEO Ricardo Markous, analizó el potencial de la región, el rol de Vaca Muerta y la necesidad de infraestructura, de reglas claras y de una visión de largo plazo para capturar ese valor.

El sistema energético global atraviesa un proceso de transformación acelerada, marcado por tensiones geopolíticas, cambios en los flujos de inversión y una demanda creciente de energía confiable. En ese contexto, América Latina se presenta como una región con condiciones estructurales para ganar protagonismo.

Esa fue la mirada que expuso Ricardo Markous a partir de sus intervenciones en dos espacios de CERAWeek 2026: el Strategic Roundtable Latin America y el Strategic Dialogue Unlocking Value: Investment opportunities in Latam.

Para Markous, el mundo está entrando en una etapa de cambios profundos que abre puertas concretas para la región. En particular, destacó el caso argentino y el potencial de Vaca Muerta como un activo de escala global. “Vaca Muerta es una gran oportunidad. Hoy la Argentina produce unos 900.000 barriles por día y proyectamos llegar a 1,5 millones hacia el final de la década”, señaló.

En ese sentido, Markous remarcó que el gas volvió a fluir hacia países de la región y que comenzó a reactivarse el vínculo, con perspectivas de ampliación a medida que se desarrollen nuevas obras de infraestructura. “El gas volvió a fluir hacia Chile poco a poco, también hacia el norte del país y está empezando a fluir nuevamente hacia Brasil”, indicó.

Una gran sala de conferencias con asistentes sentados en mesas, participando en discusiones durante CERAWeek by S&P Global.-

La posibilidad de escalar la producción depende, en gran medida, de contar con mercados de destino. En ese marco, Markous subrayó que “la combinación de las exportaciones a los países vecinos y la producción de LNG representa una gran oportunidad. Necesitamos esos mercados”, explicó.

La inversión en infraestructura se presenta como un factor determinante. Para Markous, ampliar la capacidad de transporte es indispensable para destrabar el potencial productivo: “Tenemos que construir más infraestructura para exportar más gas. Ahí hay una gran posibilidad para la Argentina”, afirmó.

Otro eje central de su análisis fue el papel del financiamiento privado. Según explicó, gran parte de los desarrollos energéticos en la Argentina se apalancó hasta ahora en inversiones de compañías privadas y en el acceso a los mercados de capitales mediante distintos instrumentos financieros.

“Hasta ahora, el financiamiento en nuestro país ha sido provisto por empresas y bancos privados, a través de emisiones de bonos”, señaló al referirse a proyectos de infraestructura energética financiados bajo ese esquema.

En ese contexto, Markous se refirió a la importancia de contar con marcos regulatorios que aceleren la toma de decisiones de inversión. Al hablar del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), lo definió como una herramienta orientada a reducir las cargas impositivas y a agilizar los proyectos. “El RIGI tiene que ser lo que es: un incentivo para acelerar las inversiones en la Argentina. Por eso se implementó y creo que fue una buena medida que ,a la larga, debería ser la normalidad”, afirmó.

Un panel en CERAWeek by S&P Global con líderes de la industria debatiendo oportunidades de inversión en el sector del gas en América Latina.-

La relación con Estados Unidos también se señaló como un factor clave en el desarrollo de Vaca Muerta. Markous destacó que la experiencia del shale norteamericano permitió acelerar la curva de aprendizaje en la Argentina, gracias a la presencia de empresas de servicios estadounidenses y al rápido traslado de conocimiento operativo.

Además del petróleo y el gas, Markous mencionó otros recursos relevantes para la región, como el litio y el cobre, sectores que concentran proyectos en distintas etapas de desarrollo y que podrían atraer inversiones significativas en los próximos años.

En conjunto, las intervenciones de Ricardo Markous en CERAWeek dejaron una lectura clara: América Latina tiene una posibilidad concreta de ganar peso en el escenario energético global. Pero su aprovechamiento dependerá de la capacidad para construir infraestructura, sostener reglas claras y consolidar una visión de largo plazo que permita transformar los recursos en desarrollo.

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