
Para no cruzar el imnenso playón de la Bahía Santa Lucía y sus correntosos ríos, es mejor caminar por las laderas del Cerro Peine, donde los ñires achaparrados marcan el límite del bosque. Más allá del lago, las cumbres puntudas pertenecen al Cerro Alezna, mientras que los ventisqueros con cascada de seracs a la derecha bajan hacia el valle del Río Manso.